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Luis Sokol Mischne (Ciudad de México, 1991) es escritor, traductor y editor. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y cuenta con una maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia por el Colegio de Saberes. Ha colaborado en proyectos editoriales, curatoriales y de traducción, incluyendo trabajos para el Museo Tamayo y ONDA MX. Es autor de Adiós (Textofilia, 2021) y Sin consigna imperativa (Niñodown, 2022); actualmente es doctorando en Saberes sobre Subjetividad y Violencia, donde desarrolla una investigación sobre la violencia, los mecanismos de sacrificio y las narrativas mediante las cuales damos sentido al conflicto.
… la no-violencia, al renunciar a combatir, es pura negatividad abstencionista y simple fachada exterior, comportamiento privativo, dulzura intransitiva, mientras que el perdón, al mirar a los ojos la ipsidad extraña, posee un alma intencional.
Jankelevitch, El perdón P202
Esta es la segunda entrega de este artículo dividido en fragmentos. Los primeros cinco ya fueron publicados en la edición anterior de la revista Milta[1]. Para la mejor comprensión se recomienda ampliamente revisar el texto anterior previo a continuar con el presente. Aquí se presentan los fragmentos VI al X en los cuales se da por hecho la explicación de varios términos. Sin la lectura previa este texto perderá claridad. Sin más que anunciar, se presenta la segunda entrega del artículo.
VI
Sería ridículo pensarme fuera de la lógica sacrificial, porque esa lógica es tan humana como el propio ser humano, y a su vez, como yo. En ese pensamiento –en reconocerlo– guardo el gramo de empatía y compasión que puedo sentir hacia mi chivo expiatorio y hacia mi persecutor. Y esa empatía y compasión, por mínima que sea, creo que nace precisamente de tenerlo consciente. Ahí se abre un pequeñísimo hueco. Mientras no se tiene conciencia, no hay lugar posible.
Quien crea no perseguir a nadie y que su enemigo es el enemigo total, está completamente sumido en la lógica. Yo puedo reconocer al menos dos de mis chivos expiatorios: los pro-palestinos y los yihadistas. Siento el odio y la rabia cruzar mi cuerpo (como reflejo del contagio mimético) cuando escucho a los primeros celebrar y pedir, con voz segura, la muerte del pueblo israelí y repetir tropos que han aprendido de las más clásicas producciones de propaganda antijudía. Y lo hacen como si ellos fueran inmunes a la propaganda, como si no existiera también una propaganda yihadista, pro-palestina, abiertamente antijudía. Me enciende, sobre todo, su intransigencia: la clausura del diálogo, la negación sistemática de matices, la elevación de la causa a categoría sagrada.
Pero su intransigencia me devuelve la mía propia. Es ahí donde el círculo se cierra: yo también estoy atrapado en lo que condeno. Y, sin embargo, saberlo abre una fisura. Quizás ese sea el único lugar posible para una forma mínima de piedad, de gracia, de perdón: no solo hacia el otro, sino hacia la parte de mí que necesita su sacrificio para creer que entiende algo.
VII
Para que un discurso sea discurso debe producir algo; es decir va a haber cosas que diga y cosas que calle. Las técnicas pueden variar para decir cosas; y lo mismo para callarlas. A veces es un silencio total acerca de un acontecimiento, a veces la intención es de desmentir o revisar y en otras se omite intencionalmente. Y lo que muchas veces sucede en estas producciones de discurso es que lo inadvertido se asoma. Es decir, en lo que se produce se puede asomar alguna base, aunque esta sea inadvertida, del pensamiento discursivo.
Por ejemplo, el 8 de octubre de 2025 la activista Greta Thunberg publicó en Instagram un carrusel que contenía la leyenda: “The suffering of Palestinian prisoners is not a matter of opinion –it is a fact of cruelty and dehumanization. Humanity cannot be selective. Justice cannot have borders” [El sufrimiento de los prisioneros palestinos no es cuestión de opinión –es un hecho de crueldad y deshumanización. La humanidad no puede ser selectiva. La justicia no puede tener fronteras]. Sin embargo, ella o su equipo de medios cometieron un error delator: una de las tres imágenes no mostraba a un preso palestino, sino que era una captura de un video publicado por Hamás en el que aparece un rehén israelí secuestrado el 7 de octubre de 2023; en el video un brazo robusto le arroja una lata al cuerpo emaciado del rehén, y sus captores lo obligan a cavar su propia tumba en un túnel. Son imágenes aterradoras, deshumanizantes y crueles. La hermana del secuestrado y muchas otras personas notaron el error en los comentarios de la publicación; al poco tiempo la foto fue borrada sin ninguna explicación pública.
(Figura 1: Alejandro Obregón, Chivo expiatorio, 1987)
(Figura 2: Darío Ortiz, Chivo expiatorio, 2014)
Ver: La lógica sacrificial dentro del discurso antisionista – Primera entrega https://revistamilta.org/la-logica-sacrificial-dentro-del-discurso-antisionista-%e4%b8%80-primera-entrega/
Notas
[15] Las imágenes se incluyen únicamente como referencia a una intervención pública de Greta Thunberg dentro del debate contemporáneo sobre el conflicto israelí-palestino. La mención se refiere al contenido público de la publicación y no pretende constituir un juicio sobre su persona.
https://nypost.com/2025/10/08/world-news/greta-thunberg-used-photo-of-israel-hostage-evyatar-david-for-palestine-gaza-post/ (revisado por última vez el 3 de marzo de 2026)
[16] Walter Benjamin distingue entre violencia fundadora, que establece un nuevo orden legal o político, y violencia conservadora, que protege y mantiene ese orden. En este contexto, analiza la figura del “gran criminal”, cuya acción ilustra cómo ciertos individuos pueden trascender o desafiar el orden legal, encarnando la tensión entre derecho, violencia y legitimidad. La reflexión permite pensar la violencia no solo como instrumento del Estado, sino también como fenómeno que problematiza la autoridad y la legalidad. Véase: Walter Benjamin, Para una crítica de la violencia, en Tesis sobre el concepto de historia y otros ensayos sobre historia política, Alianza Editorial, Madrid, 2002, pp. 45‑78.
[17] El 14 de diciembre de 2025, un tiroteo masivo ocurrió durante una celebración de Janucá en Bondi Beach, Sydney (Australia), en el que múltiples personas fueron asesinadas y otras resultaron heridas. Las autoridades describieron el hecho como un ataque terrorista con motivación antisemitista dirigido a un evento de la comunidad judía. Se difundieron imágenes y testimonios de civiles enfrentándose a los agresores en medio de la balacera, y el ataque fue ampliamente cubierto por medios internacionales. https://www.philstar.com/world/2025/12/16/2494687/bondi-beach-mass-shooting-appears-driven-islamic-state-ideology-pm?utm_source=chatgpt.com
[18] El 21 de mayo de 2025, dos empleados de la Embajada de Israel en Estados Unidos, Yaron Lischinsky y Sarah Lynn Milgrim, fueron asesinados a tiros en las inmediaciones del Capital Jewish Museum en Washington D.C., en lo que las autoridades calificaron como un acto de violencia. El sospechoso fue detenido y, según documentos judiciales, declaró tras su arresto frases relacionadas con Palestina y Gaza, lo que llevó a que fiscales federales lo acusaran de homicidio y crimen de odio.
[19] El término “Operación Inundación de Al‑Aqsa” fue utilizado por Hamas para describir los ataques coordinados lanzados desde la Franja de Gaza contra Israel el 7 de octubre de 2023, que incluyeron el lanzamiento masivo de cohetes, incursiones armadas y secuestros, desencadenando una escalada militar de gran escala en la región. Estos hechos fueron cubiertos de manera extensa por medios globales y constituyen un punto de inflexión en el conflicto contemporáneo entre Israel y grupos armados palestinos.
[20] Esta afirmación alude a una paradoja conceptual: si una falta es justificable o excusable, entonces en rigor no requiere perdón; pero si el daño es verdaderamente grave e injustificable, entonces parece moralmente imposible perdonarlo sin trivializar la injusticia. El perdón aparece así como un gesto límite que sólo tiene sentido frente a lo imperdonable y que, por ello mismo, desborda el marco de lo jurídico: mientras el derecho opera mediante categorías como culpa, sanción y reparación, el perdón introduce una lógica distinta que no puede reducirse a la mera resolución legal del conflicto. En este sentido, se dice que es metafísicamente necesario porque apunta a la posibilidad de reabrir el futuro cuando la relación humana ha quedado aparentemente clausurada por el daño: no repara jurídicamente la falta ni la vuelve justificable, pero permite pensar la continuidad de la vida común más allá de la pura lógica de la culpa y el castigo.
[21] En su ensayo Para una crítica de la violencia, Walter Benjamin distingue entre violencia fundadora del derecho (aquella que instaura un nuevo orden jurídico) y violencia conservadora del derecho (la que lo mantiene y protege). Esta distinción permite comprender cómo ciertos actos de violencia política buscan legitimarse como momentos de fundación de un nuevo orden. En diálogo con la teoría mimética de René Girard, puede observarse además cómo los conflictos tienden a intensificarse mediante dinámicas de imitación recíproca entre adversarios, generando ciclos de violencia en los que cada parte percibe su acción como respuesta defensiva a la del otro. Ambos autores, sin embargo, sugieren también la posibilidad de interrumpir ese ciclo: Benjamin alude a una forma de violencia no instrumental que rompe la lógica jurídica de la represalia, mientras que Girard identifica la superación de la rivalidad mimética mediante el reconocimiento del mecanismo sacrificial que alimenta la escalada del conflicto. En este sentido, el presente texto apunta a hacer visibles ambas dimensiones: por un lado, evidenciar la lógica sacrificial que estructura ciertos ciclos de violencia, y por otro pensar la posibilidad de una interrupción que no sea meramente jurídica ni instrumental, es decir, una salida que no reproduzca la misma lógica de violencia que pretende resolver. Véase Walter Benjamin, Para una crítica de la violencia, en Tesis sobre el concepto de historia y otros ensayos sobre historia política (Alianza); y René Girard, Cosas ocultas desde la fundación del mundo (Epidermis Editorial).
[22] La articulación entre las nociones aquí empleadas —la revelación del mecanismo sacrificial, la interrupción de los ciclos de violencia y la posibilidad de un acto que no reproduzca la lógica instrumental del conflicto— constituye una construcción interpretativa del presente texto. No se trata de una tesis formulada conjuntamente por los autores citados, sino de un uso comparativo de sus categorías con el fin de pensar la posibilidad de una interrupción de la lógica sacrificial en contextos de violencia política.
Bibliografía
Benjamin, W. (2008). Tesis sobre el concepto de historia y otros ensayos sobre historia política. Alianza Editorial.
Girard, R. (2021). Cosas ocultas desde la fundación del mundo. Epidermis Editorial.
Girard, R. (2005). La violencia y lo sagrado. Anagrama.
Girard, R. (1986). El chivo expiatorio. Anagrama.
Jankélévitch, V. (1999). El perdón. Seix Barral, España.
Sand, S. (2011). La invención del pueblo judío. Akal.
Žižek, S. (2009). Sobre la violencia: Seis reflexiones marginales. Paidós.
