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Jesica Berman. Licenciada en Artes con orientación en Cine y Artes Audiovisuales por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Realizó estudios de fotografía en los cursos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) durante el período 2018-2019. Expone sus fotografías en muestras colectivas desde 2015; entre ellas destacan el XX Salón Nacional de Artes Visuales de Junín (MACA, Junín, Buenos Aires, 2026), Mínima (Paseo de las Artes, 2024), Ello, yo y superyó (Zero 618 Art Gallery, 2023), Kinesis (Artaca, 2023), Lunática (2017, 2018, 2022), Sinergia: procesos creativos (La Casona de los Olivera, 2019), Identidad (C.C. Julián Centeya, 2018), Arte fusión (Espacio de Arte Nayart, 2018) y Recorridos: Selección de “Raíces” (El Emergente Bar, 2018). En 2019, 2023 y 2025 realizó las exhibiciones individuales Raíces, Un siglo de Yo y Tú: una revisión del pensamiento de Martin Buber desde el arte (curada por Emilce Rosenberg en el Colegio Tarbut, en el marco del evento Día Limud) y Estado del alma (curada por Claudio Villarreal en La Fragua Cultural).
Emilce Rosenberg. Licenciada en Curaduría e Historia de las Artes por la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y actual estudiante de la Maestría en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES). Trabaja de forma profesional con los artistas Joaquín Fargas y Cristina Portela, y lleva adelante el emprendimiento personal Tardecitas de arte, un espacio de encuentros mensuales y virtuales. En el ámbito institucional, ha colaborado con AMIA Cultura dictando el curso Recorridos por la historia del arte, enfocado en las motivaciones, etapas y estéticas de creadores como Henri Toulouse-Lautrec, Pablo Picasso, Marc Chagall, Vito Campanella, Joan Miró y Man Ray. Como curadora, estuvo a cargo de la muestra Un siglo de Yo-Tú: una revisión del pensamiento de Martin Buber desde el arte: fotografías de Jesica Berman, presentada en el marco del evento Día Limud 2023. Asimismo, dictó la conferencia Tziona Tagger: a través de la pintura me ato a la vida: una figura clave para entender la historia del arte israelí durante el Día Limud 2022.
Día Limud: una celebración del aprendizaje y la diversidad
Día Limud Argentina es uno de los principales encuentros de educación, cultura y reflexión de la comunidad judía argentina. Organizado por LimudBA, forma parte del movimiento internacional Limmud, nacido en el Reino Unido en 1980 con el objetivo de promover el aprendizaje como una experiencia abierta, participativa y plural. En Argentina, donde funciona desde 2007, el evento se consolidó como un espacio de referencia para el intercambio de ideas, la construcción comunitaria y la exploración de la identidad judía desde múltiples perspectivas.
Más que un congreso o una jornada académica tradicional, Día Limud propone una experiencia de aprendizaje horizontal en la que todos los participantes pueden ser simultáneamente estudiantes, docentes, expositores o interlocutores. Durante una jornada intensiva se desarrollan más de cien actividades en simultáneo; entre conferencias, talleres, debates, expresiones artísticas, propuestas musicales y espacios de diálogo que abordan el judaísmo desde la historia, la filosofía, la literatura, la política, la espiritualidad, la educación y la cultura contemporánea.
Uno de los rasgos distintivos de Limud es su apuesta por la diversidad. El encuentro reúne voces provenientes de distintas corrientes religiosas, tradiciones culturales, generaciones y trayectorias personales, promoviendo una conversación amplia sobre qué significa vivir y pensar el judaísmo en el siglo XXI. En ese sentido, el evento busca trascender las fronteras institucionales y convertirse en un ámbito donde conviven perspectivas diversas en un marco de respeto, participación y construcción colectiva del conocimiento.
La organización está sostenida principalmente por voluntarios y se inscribe en una red global presente en decenas de países. Su filosofía parte de una idea sencilla pero profunda: el aprendizaje es una herramienta para fortalecer los vínculos comunitarios, ampliar horizontes culturales y generar nuevas formas de participación. De hecho, el propio término hebreo limud significa “estudio” o “aprendizaje”, una noción que resume el espíritu del proyecto: aprender de los demás y enseñar desde la propia experiencia.
A lo largo de los años, Día Limud se transformó en una celebración de la vida cultural judía argentina, convocando a miles de participantes y ofreciendo un modelo innovador de educación no formal basado en el diálogo, la curiosidad intelectual y el encuentro entre personas con intereses y recorridos diversos.
Con motivo del centenario de la obra Yo y Tú (1923) de Martin Buber, la exposición realizada en el 16º Día Limud (2023) ha sido una celebración, un homenaje a dicha obra del filósofo judío. La propuesta recupera su perspectiva humanista y su visión de la naturaleza, destacando su participación como líder intelectual y referente dentro de la comunidad de Europa del Este. Asimismo, se evoca su rol en la enseñanza universitaria —tanto en Europa como tras su emigración a Israel en 1938— y su faceta de humanista pacifista al frente de Ichud (Unión), grupo que apostaba firmemente por la coexistencia pacífica entre árabes y judíos.
“A través de la contemplación de los árboles”
La serie “A través de la contemplación de los árboles” surge durante el 2020 y fue desarrollada hasta el 2024. Las primeras fotos fueron hechas durante la instancia de confinamiento y éstas han sido tomadas de forma casual. Durante el primer año, gracias a la cátedra “Práctica de taller” de la Licenciatura en Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, desarrollé los principios conceptuales entre el vínculo árboles-ser humano en mis fotografías. En aquel entonces, la temática abordada en un primer momento era el paso del tiempo en el ser humano y en los árboles (los años, las estaciones). Durante el período de la pandemia se ha vuelto a repensar y cuestionar el vínculo con la naturaleza: nuestro rol como seres humanos con respecto al cambio climático, los daños provocados, entre otras cuestiones.
En esta serie de fotografías que he creado (Jesica Berman), doy cuenta a través del proceso creativo y en las imágenes de que puede construirse y darse otro vínculo con la naturaleza: una relación de unidad, de reciprocidad, de experiencia y de encuentro.
Las tres esferas de la relación en Martin Buber
En Yo y Tú, Martin Buber desarrolla una de las ideas centrales de su pensamiento: la existencia humana se constituye a través de la relación. Para Buber, el ser humano no se define únicamente por lo que piensa, siente o conoce, sino por la manera en que se vincula con aquello que encuentra en el mundo. La relación auténtica, expresada en la fórmula «Yo-Tú», representa una forma de encuentro en la que el otro es reconocido en su singularidad y presencia, más allá de cualquier intento de reducirlo a una función, una categoría o un objeto de conocimiento.
Dentro de esta concepción, Buber identifica tres esferas fundamentales en las que se manifiesta la vida de relación. Estas esferas abarcan la totalidad de la experiencia humana y muestran que la capacidad de encuentro no se limita al ámbito interpersonal, sino que atraviesa todas las dimensiones de la existencia.
La relación con la naturaleza
La primera esfera es la relación con la naturaleza. Se trata de un encuentro que ocurre en los límites del lenguaje, en una zona de la experiencia donde la reciprocidad existe, aunque no pueda expresarse mediante palabras. Cuando una persona contempla un árbol, observa el movimiento del mar, escucha el canto de un pájaro o se deja interpelar por la inmensidad de una montaña, puede establecer una relación que va más allá de la observación objetiva o del análisis científico.
Buber no niega el valor del conocimiento racional sobre la naturaleza, pero sostiene que existe también una forma de presencia que permite experimentar el mundo natural como algo más que un conjunto de objetos. En esos momentos, la naturaleza deja de ser simplemente un escenario o un recurso y se convierte en una realidad con la que el ser humano entra en contacto profundo. Es una relación silenciosa, previa a las palabras, que despierta la sensibilidad y la conciencia de pertenecer a un universo compartido.
La relación entre seres humanos
La segunda esfera es la relación entre seres humanos, y constituye el núcleo más desarrollado de la filosofía de Buber. Es aquí donde la relación «Yo-Tú» alcanza su expresión más plena y evidente. En el encuentro auténtico con otra persona, el otro no aparece como un medio para alcanzar un objetivo, ni como un objeto que puede ser analizado o utilizado, sino como una presencia única e irrepetible.
Esta forma de relación se funda en la reciprocidad. Ambos participantes se reconocen mutuamente y se encuentran desde su integridad, sin máscaras ni reducciones. El diálogo, entendido por Buber en un sentido amplio, es la expresión privilegiada de este encuentro. No se trata solamente de intercambiar palabras, sino de estar verdaderamente presentes ante el otro, abiertos a su existencia y dispuestos a reconocer su alteridad.
En una época marcada por la burocracia, la masificación y las relaciones instrumentales, Buber advierte sobre el riesgo de convertir a las personas en objetos, cifras o funciones. Frente a ello, propone recuperar la capacidad de encuentro genuino como fundamento de una vida humana más plena. La amistad, el amor, la educación y la vida comunitaria son algunos de los ámbitos donde esta relación puede manifestarse con mayor intensidad.
La relación con el Tú Eterno
La tercera esfera comprende la relación con las realidades espirituales. Se trata del ámbito más difícil de describir, porque involucra experiencias que a menudo trascienden el lenguaje ordinario. Aquí se inscriben la creación artística, la inspiración, la experiencia religiosa, la búsqueda de sentido y aquellos momentos en los que el ser humano percibe una dimensión que supera la realidad inmediata.
Según Buber, estas experiencias no son simples estados subjetivos. Constituyen encuentros que interpelan a la persona y la convocan a responder. Una obra de arte, una idea creadora, una intuición profunda o una vivencia espiritual pueden convertirse en acontecimientos que transforman la vida y abren nuevos horizontes de significado.
Esta esfera encuentra su culminación en la relación con Dios, a quien Buber denomina el «Tú Eterno». Todas las relaciones auténticas participan, de algún modo, de esta dimensión trascendente. Para el filósofo, cada vez que una persona se encuentra verdaderamente con un «Tú», se abre también a la posibilidad de un encuentro con aquello que constituye el fundamento último de toda relación.
Una visión integral del encuentro
Las tres esferas no representan compartimentos separados, sino distintas manifestaciones de una misma capacidad humana para entrar en relación. A través de la naturaleza, de los otros seres humanos y de la dimensión espiritual, el individuo descubre que su existencia está tejida por vínculos que le permiten salir de sí mismo y abrirse al mundo.
La originalidad del pensamiento de Buber reside en haber situado el encuentro en el centro de la experiencia humana. Frente a una cultura que suele privilegiar la posesión, el control o el conocimiento objetivo, Yo y Tú propone una filosofía basada en la presencia, la reciprocidad y el diálogo. En las tres esferas de la relación, el ser humano encuentra no sólo una forma de comprender la realidad, sino también un camino para habitarla con mayor profundidad y sentido.
Además en Yo y Tú , Martin Buber distingue dos modos fundamentales de relación: Yo-Tú y Yo-Ello, las cuales no describen simplemente interacciones particulares, sino que constituyen actitudes existenciales desde las cuales el sujeto se posiciona frente al mundo. Yo-Ello responde a que el otro, sea persona, animal, o incluso paisaje, es abordado desde la distancia, como objeto de conocimiento, uso, entre otros. Por el contrario, la relación Yo-Tú implica una presencia plena, una apertura radical hacia el otro despojada de toda utilidad, función o representación.
Es en esta última forma de relación donde aparece con fuerza el concepto de “entre”, el cual es significativo en la filosofía de Buber. El “entre” es un espacio relacional en el que ambos se constituyen mutuamente, emergiendo en el mismo acto del encuentro: “El Tú me viene a mí a través de la gracia; no es buscándolo como lo encuentro. Pero el dirigirle la palabra primordial es un acto de mi ser; es, en verdad, el acto de mi ser” (Buber, 2013, p. 13).
El “entre” puede surgir también entre el ser humano y elementos del mundo natural. En un pasaje significativo, Buber relata cómo un árbol puede ser experimentado como un Tú: “Pero también puede ocurrir que por un acto de voluntad o por inspiración de la gracia al considerar este árbol yo sea conducido a entrar en relación con él.” (Buber, 2013, p. 10). Se trata del reconocimiento de una alteridad que interpela y con la que es posible entablar una relación no instrumental. Esta experiencia del árbol como Tú exige una disposición ética y existencial específica: atención, respeto y disponibilidad al encuentro.
En este sentido, la naturaleza deja de ser un objeto pasivo y se convierte en un interlocutor posible dentro de una lógica humanista expandida, que no excluye lo no humano.
Las fotografías que componen la serie fueron creadas a partir de una práctica contemplativa en diálogo con la idea de “entre”. Lejos de capturar la imagen del árbol como objeto o símbolo, mi intención fue preservar la huella de un momento de encuentro. La cámara, más que una herramienta ha sido la mediadora de una relación, la presencia de ese Tú silencioso. Así la contemplación no es una observación pasiva, sino una presencia abierta y receptiva hacia el otro, entregándose al encuentro. La contemplación se vuelve una presencia auténtica que surge en el vínculo con el tú. La contemplación de esta manera es una actitud existencial, no limitada solamente al acto de mirar sino resignificando en el estar con.
Los árboles no han sido contemplados como un Ello, sino como un Tú. Es decir, como una presencia con la cual se establece un vínculo momentáneo pero significativo.
En definitiva, el concepto de “entre” en Buber permite pensar la naturaleza como interlocutora posible de una relación ética. La fotografía, como práctica de presencia y contemplación. Cada foto de un árbol puede ser así testimonio de un encuentro, y el arte, una forma de pensar y habitar el mundo desde una perspectiva relacional.
Exposición “Un siglo de Yo y Tú: una revisión del pensamiento de Martin Buber desde el arte” en 16º Día Limud (2023)
El Proyecto «Un siglo de Yo-tú: una revisión del pensamiento de Martin Buber desde el arte” reunió 27 fotografías de la serie “A través de la contemplación de los árboles” (2020-2022) y fotografías de la serie «Raíces. En búsqueda de la propia identidad» (2018) que fue presentada en Día Limud 2019, las cuales son imágenes de Israel, que transmiten la naturaleza de la tierra.
Este proyecto fue conformado por una muestra de fotos y una actividad pautada en la que el público ha podido reflexionar y conectarse con lo vivenciado. La actividad fue pensada con el objetivo de que la muestra no sea únicamente un espacio de contemplación sino de reflexión, en el que pueda ser parte de una experiencia artística.
«Un siglo de Yo-tú: una revisión del pensamiento de Martin Buber desde el arte” también se ha constituido de una parte interactiva, con el objetivo que el público participe, donde el espectador podía acceder al azar a fragmentos del libro Yo y Tú, sobre el que trabajamos en el proceso de armado de la muestra, para escribir los pensamientos o sentimientos que las fotos y el texto le hubieran provocado.
La experiencia Limud fue una semilla para continuar reflexionando en torno a la filosofía de Martin Buber y las imágenes de Jesica Berman. Es pertinente apelar a ciertos conceptos claves del pensamiento de Buber, como por ejemplo el concepto de encuentro: para Buber el encuentro genuino con otro hace al significado y el sentido de la existencia humana. Así mismo el diálogo con otro hace a la realización del ser humano, e incluso hace al descubrimiento de su identidad. Estos conceptos de Buber son claves al momento que planteamos el proyecto: en el encuentro con el otro, que le da sentido y significado, en el diálogo que hace al valor simbólico del proyecto.
Buber en sus reflexiones también se remite al proceso creativo:
Actuar es crear; inventar es encontrar; dar una forma es descubrir. Al crear descubro. Introduzco la forma en el mundo del Ello. La obra producida es una cosa entre cosas, una suma de cualidades; es, entonces, experimentable y descriptible. Pero a quien la contempla y la crea, ella puede algunas veces reaparecérsele en la plenitud de su forma corporizada. (Buber, 1923, p. 10)
Las palabras del filósofo nos transmiten lo que considera crear: ligado al verbo actuar. Crear de acuerdo a Buber está ligado de algún modo a inventar que significa encontrar. El hecho de descubrir implica crear, dar forma a algo. Así mismo el párrafo anterior nos permite reflexionar sobre las virtudes de una obra que es una cosa describible y experimentable.
El proceso de trabajo se podría explicar mediante los conceptos de Buber: a través de las actitudes orientadoras: que consiste en la búsqueda de claridad y certeza. Y la actitud realizadora que implica ir más allá de las fronteras comunes, aceptando el riesgo, implica también un atrevimiento. Es decir, el proceso de trabajo de la curaduría se podría plantear desde las dos actitudes que plantea Martin Buber: la actitud orientadora: buscando claridad, y certeza en el momento de seleccionar las fotografías, planteando la estructura de la propuesta misma. Mientras que también nos guiamos por una actitud realizadora, experimental, de juego: en el montaje.
