Mercedes Lobón Sánchez: Grado y Máster oficiales en Protocolo y Organización de Eventos por la Universidad Camilo José Cela, así como, títulos propios de la Escuela Internacional de Protocolo y Universidad Miguel Hernández de Elche. Iniciada Tesis Doctoral sobre «Protocolo y Ceremonial Judío». Colaboradora en diversos medios de comunicación.
Milta nació de la convicción de que la palabra importa. Eco del Verbo que dio origen al mundo y raíz de nuestra historia, la palabra es el instrumento con el que construimos sentido, memoria y futuro. Hoy, en nuestra séptima edición, reafirmamos esa misión en un tiempo que, cada vez con mayor frecuencia, prefiere acallar al otro, ya sea mediante el ruido ensordecedor de lo irracional o mediante la violencia directa.
Escribo estas líneas tras encender la tercera vela de Janucá, mientras en Sídney la comunidad judía entierra a sus muertos —nuestros muertos—. Sí, una pequeña luz puede quebrar la oscuridad. Pero, para que eso ocurra, esa luz debe ser alimentada, sostenida y cuidada, como lo hicieron los sacerdotes en el Templo y muchos otros a lo largo del tiempo.
La luz del conocimiento también necesita ser alimentada.
Levinas lo expresó con claridad: “Para que los valores permanentes del judaísmo […] puedan nutrir las almas, es preciso que una vez más alimenten los cerebros [1]. En Milta asumimos esa tarea: defender la palabra, abrir espacio al pensamiento libre y participar en la milenaria conversación judía desde el rigor, la razón y la responsabilidad.
Sin embargo, en esta edición se percibe una ausencia que no podemos seguir ignorando. En los últimos meses, el debate sobre Israel ha sido desplazado por el peso abrumador del 7 de octubre. Se han invertido horas y palabras en analizar cómo ese día marcó la vida judía contemporánea, pero aún persiste una resistencia —a veces miedo, a veces desconcierto— a hablar con claridad sobre la naturaleza profunda de ese cambio.
Algunos temen que se erosione la idea misma de la necesidad del Estado; otros sienten un temor más íntimo; y otros todavía no logran asumir que incluso desde la diáspora su vida está entrelazada con la existencia de Israel. En Milta creemos que ha llegado el momento de recuperar la palabra y enfrentar estas preguntas sin rodeos.
No pretendemos ofrecer respuestas definitivas. Pero sí reivindicamos el coraje de formular las preguntas necesarias, incluso las incómodas.
Les damos la bienvenida a esta edición, con la esperanza de que el diálogo sea el puente que nos permitirá atravesar, juntos, la incertidumbre de nuestro tiempo.
Levinas, E. “Reflexiones acerca de la Educación Judía” en Difícil Libertad. Ed. Fineo, México. 2005

Felicitaciones por este lindo proyecto hecho realidad .