Natan Waingortin
Nacido en Santiago de Chile, es rabino egresado del Seminario Rabínico Latinoamericano, con estudios complementarios en Israel, y licenciado en Psicología Organizacional (UTEL, México). Se desempeña como rabino de la Comunidad Judía de Resistencia (Chaco, Argentina) y fue director de la Biblioteca del Seminario Rabínico, donde también enseñó Biblia, Literatura Rabínica y Liturgia. Investigador independiente, se destaca por integrar fuentes clásicas del judaísmo con herramientas tecnológicas, y formó parte de un proyecto sobre los Manuscritos Hebreos de la Biblioteca Vaticana. Contacto: nwaingor@gmail.com / +5491140279198
Cómo llamar al 7 de octubre: El nombre y la fecha que marcarán la memoria judía
Natan Waingortin Chichotky (Chaco, Argentina)
Introducción
Al cumplirse el segundo aniversario del 7 de octubre, las instituciones judías de todo el mundo se enfrentaron a dos preguntas fundamentales:
¿En qué fecha debemos recordarlo? y ¿cómo debemos llamarlo?
Las respuestas distan de ser unánimes. Algunos lo denominan “El ataque de Hamás”, otros “El pogrom de Simjat Torá”, “El inicio de la guerra en Gaza”, o simplemente “El Siete de Octubre”.
Detrás de cada elección se esconden concepciones diferentes sobre la identidad judía, la memoria y los valores que deseamos transmitir.
Este artículo analiza la forma en que los pueblos —y el judaísmo en particular— eligen nombrar y fechar sus tragedias y sus victorias, entendiendo esos actos como procesos de construcción de sentido e identidad.
A partir de ejemplos bíblicos, rabínicos y modernos, veremos que las fechas y los nombres no son datos neutros: son decisiones ideológicas, religiosas y políticas que modelan la memoria colectiva.
El poder del nombre
El nombre que otorgamos a una experiencia determina el modo en que la interpretamos.
Incluso en la vida cotidiana, un mismo hecho puede recibir lecturas opuestas: reprobar un examen puede ser un fracaso o una lección sobre el valor del esfuerzo.
Pesaj: la elección del sentido
Pesaj conmemora la salida de Egipto. Sin embargo, pudo haberse llamado “Día del dolor de la esclavitud”, “Día de la venganza contra el faraón” o “Fiesta de Moshé”.
En cambio, el judaísmo eligió celebrar la libertad y la protección divina, no el sufrimiento ni la revancha.
La Torá y la tradición ofrecen diversos nombres para esta festividad: Jag haPesaj (por el “salto” o protección de Dios durante la plaga de los primogénitos), Jag Hamatzot (por el pan ácimo), Jag Ha Aviv (fiesta de la primavera) y Zman Jeruteinu (tiempo de nuestra libertad).
Cada uno resalta un aspecto distinto: el milagro, la humildad, el ciclo agrícola, o la redención moral.
Estos nombres, formalizados por los sabios del Talmud (Jazal), expresan una interpretación ética de la historia: la liberación es más importante que la venganza.
Rosh Hashaná y Shavuot: resignificar el tiempo
La Torá llama a Rosh Hashaná Iom Teruá, el día del toque del shofar. Los sabios lo redefinieron como Iom Hadin (día del juicio), Iom Hazikarón (día de la rememoración) y Rosh Hashaná (comienzo del año).
El acento se trasladó desde el sonido ritual hacia la responsabilidad moral del ser humano ante la creación y su Creador[1]
Del mismo modo, Shavuot —llamado en la Torá Jag Hashavuot, Jag Habikurim o Atzeret— fue interpretado rabínicamente como el día de la entrega de la Torá en el monte Sinaí, un sentido no explícito en el texto bíblico.
Así, la historia y la espiritualidad se unieron en un mismo marco temporal.
Nombrar la tragedia: de “Holocausto” a “Shoá”
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis perpetraron el genocidio de seis millones de judíos. Pero incluso antes de que finalizara el conflicto, comenzó la disputa por cómo llamar a la catástrofe.
Tres nombres, tres lecturas
- Holocausto proviene del griego holokauston, traducción del hebreo olá, “ofrenda completamente quemada”.
El término implica sacrificio, expiación y purificación. Fue rechazado por sectores sionistas por su connotación religiosa y pasiva, ajena a la visión de un judaísmo moderno y activo. Además, se aplicó a otros genocidios —como el armenio—, perdiendo especificidad. - Jurvn, forma ídish de jurbán (“destrucción”), evocaba la caída de los Templos de Jerusalén. Para muchos sobrevivientes religiosos, el término expresaba continuidad histórica y teológica.
No obstante, fue criticado por quienes veían en él una interpretación punitiva, un castigo divino más dentro de la cadena de tragedias. - Shoá, palabra hebrea que aparece en el Tanaj[2] para describir catástrofes de consecuencias devastadoras, fue adoptada oficialmente por el Estado de Israel y por Yad Vashem.
No obstante, algunos objetan que su sentido original —desastre natural— podría minimizar la responsabilidad humana en la barbarie.
Cada denominación refleja una lectura distinta de la historia: sacrificio, castigo o destrucción deliberada.
- Pogrom de Simjat Torá, rechazado por quienes consideran que evoca la pasividad judía de la diáspora.
- Ataque de Simjat Torá, que subraya la coincidencia con la festividad, aunque para buena parte del público israelí y de la diáspora su dimensión religiosa resulta lejana.
- Shabat Shjorá (“Shabat negro”), expresión utilizada ya en la Edad Media por los judíos ashkenazíes para conmemorar las matanzas de la Primera Cruzada de 1096 (Schwartz Shabos). También se usó para una operación británica en 1946 contra las organizaciones clandestinas judías en Palestina. Sin embargo, algunos cuestionan vincular el Shabat —día de paz y santidad— con la oscuridad de la tragedia.
- Tévaj Shivá Be Október o Shvií LaAsirí (“la masacre del 7 de octubre”), centrado en la fecha civil, plantea el dilema de usar el calendario gregoriano en lugar del hebreo.
- El peso de la fecha
- Pesaj: En la Torá, el 14 de Nisán es Jag HaPésaj y desde el 15 se celebra durante 7 días Jag Hamatzot[3]. Es decir, parecen dos momentos festivos contiguos. La tradición rabínica los fusionó en una misma festividad, de modo que hoy hablamos de Pesaj como un bloque. Es un ejemplo temprano de cómo se integra y ordena el calendario para darle coherencia y sentido.
- Shavuot: En la Torá, la fecha depende de la cuenta de 7 semanas desde Pésaj. Pero hubo discusiones sobre a partir de cuándo contar. De esa diferencia surgió, en el cristianismo, que el Pentecostés —derivado del mismo conteo— se celebre siempre en domingo, 7 semanas después del domingo de Pascua. El judaísmo, en cambio, lo fijó por fecha del mes según la cuenta del Ómer. Es decir: hubo más de una lectura posible del mismo mandato bíblico[4] .
- Rosh Hashaná: El Talmud[5] discute si el mundo fue creado en Tishrei o en Nisán. Al final, la práctica fijó a Rosh Hashaná en Tishrei, y con eso ordenó todo el ciclo de Yamim Noraim. Es otro ejemplo de cómo una discusión de principio termina en una fijación de calendario que después se vuelve natural.
- Iom Hashoá: Debates sobre el recuerdo
La elección de la fecha para recordar la Shoá muestra que no existe una única forma legítima de memoria.
El genocidio no tuvo un momento puntual, sino un largo proceso; su conmemoración depende del valor que se quiere resaltar.
- Los sectores religiosos propusieron el 9 de av, día de duelo por grandes tragedias nacionales como la destrucción de los dos Templo de Jerusalem, o el 10 de tevet, conocido como Iom Hakadish Haklalí, día para recitar Kadish por quienes no tienen fecha de fallecimiento conocida.
- El movimiento sionista propuso marcar el recuerdo de la Shoá con el levantamiento del Gueto de Varsovia para enfatizar el heroísmo y la resistencia. El mismo empezó el 19 de abril de 1943, fecha elegida por ser 14 de nisán, víspera de Pesaj, la fiesta de la libertad.
Surgía el problema evidente de superponer la alegría de Pesaj con la tristeza del recuerdo de la Shoá, lo que llevó a trasladarlo al 27 de nisan, que ya era una fecha de duelo observada en la Tierra de Israel para recordar a los judíos caídos durante la Revuelta árabe de Palestina de 1936-1939.
Un nuevo problema fue que el mes de Nisán es considerado el mes de la redención, en el que la halajá prohíbe manifestaciones de duelo. Aun así, el 27 de Nisán fue adoptado en Israel, priorizando la exaltación del coraje por sobre la observancia ritual.
Los nombres oficiales también cambiaron:
- En 1949 fue Iom Hashoá uMered haGuetaot (“día de la Shoá y la rebelión de los guetos”);
- En 1953, Iom Hashoá vehaGuevurá (“día de la Shoá y el heroísmo”).
- En 1977, Menájem Begin propuso anular la fecha especial de Iom Hashoá y trasladar el recuerdo de la Shoá al 9 de Av y reservar el heroísmo de los guetos y los partisanos para Iom Haatzmaut; su iniciativa fue rechazada.
En 2007, la ONU instituyó el 27 de enero —día de la liberación de Auschwitz— como Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.
Tres fechas, tres memorias: el 27 de nisán exalta la valentía judía; el 9 de Av y el 10 de Tevet integran la tragedia en la historia sagrada; el 27 de enero universaliza la catástrofe.
- El 7 de octubre en el calendario
El ataque de Hamás ocurrió el 22 de tishrei de 5784, día de Simjat Torá (en Israel) y 7 de octubre de 2023 en el calendario civil.
Si se mantuviera la fecha gregoriana, surgen algunos problemas: en 2025 coincidiría con Sucot, y en 2030 con Iom Kipur.
La superposición con festividades de alegría o ayuno haría inviable su recordación.
Adoptar la fecha hebrea tampoco es sencillo: el 22 de tishrei es precisamente Simjat Torá.
Por ello, el gobierno de Israel decretó que el Día de Recordación de los Caídos en la Guerra Espadas de Hierro se celebre el 24 de tishrei, o el 25 si cae en Shabat.
Sin embargo, esta decisión aún no ha sido implementada ampliamente en la diáspora, donde muchas instituciones desconocen la disposición.
Las razones son diversas: la guerra sigue en curso, la herida aún permanece abierta y persiste la discusión sobre la legitimidad del gobierno para definir los símbolos vinculados al conflicto.
VII. La memoria de las guerras: El precedente de Iom Kipur
La Guerra de Iom Kipur, iniciada el 10 de tishrei de 5734 (6 de octubre de 1973), también comenzó en Shabat y en una fecha sagrada.
Al año siguiente se realizaron actos oficiales, pero luego la recordación se integró al Iom Hazikarón Lejalalei Maarjot Israel, día general para los caídos en las guerras.
Incluso el nombre tuvo variantes: Miljemet Tashlad (por el año hebreo 5734), Miljemet October (nombre usado en el mundo árabe) y la Guerra de Iom Kipur.
Una vez más, la denominación elegida definió la perspectiva histórica: religiosa, nacional o internacional.
Conclusión
Nombrar y fechar un acontecimiento no es un acto administrativo: es una declaración de sentido.
El modo en que el pueblo judío decida llamar y recordar el 7 de octubre determinará cómo se transmitirá su memoria a las generaciones futuras, qué valores se preservarán y qué lecciones quedarán inscritas en la conciencia colectiva.
La pregunta sigue abierta, así como la herida y como la esperanza.
Que la experiencia y la sabiduría de nuestra tradición sirvan de guía para inscribir este acontecimiento en la historia judía con verdad, responsabilidad y dignidad.
Iom Truá: Bamidbar 29:1. Iom Zijrón Truá: Vaikrá 23:24. Rosh Hashaná: Mishná, Rosh Hashaná 1:2. Yom Hadin: Talmud Babli, Rosh Hashaná 16b.
Shoá שׁוֹאָה aparece 13 veces en el Tanaj: Ishaiahu 10:3 y 47:11, Iejezkel 38:9, Tzefania 1:15, Tehilim 35:8, 35:17 y 63:10, Mishle 1:27 y 3:25, Iyov 30:3, 30:14 y 38:27.
Torá, Vaikrá 23:5-6.
Talmud Babli, Rosh Hashaná 6b, Menajot 66a.
Talmud Babli, Rosh Hashana 10b-11a.

Ao ler e estudar o livro » Os judeus e as palavras», de Amos Oz e Fania Salzberger Oz, entendo as palavras e pensamentos de Natan Waingortin no seu artigo «Como chamamos o 7/10 «e tantos outros nomes para cada Festa,como um complemento excelente.
Há muito mais para ler…obrigada chaverim.
Obrigada Ethel!
Excelente artículo.El nombre es “ una declaración de sentido “
Excelente enseñanza. Gracias por acercarme de manera clara y didáctica a mi herencia judia. Abrazo